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La esmeralda, mitos y piedras famosas
La esmeralda es la gema más valiosa entre las que pertenecen a la familia de los berilos (como el aguamarina o la Morganita). Su nombre proviene del griego « smaragdos » y del persa « esmeral », que significa « corazón de piedra ».
No existen esmeraldas famosas reconocidas como tal antes del siglo XVI, época en la que los conquistadores se adueñaron del Nuevo Mundo. En 1519, Cortés recibió del soberano azteca Moctezuma un bloque de calcárea recubierto con cristales de esmeraldas de varios centímetros de longitud que luego pertenecería a Carlos I de España. En su apogeo, el señor Inca llevaba una esmeralda como signo de soberanía y sus vasallos le pagaban tributos en esmeraldas. El gobernante mogol de Nueva Delhi poseía una de 78 quilates con una inscripción que significaba « aquel que posee este talismán goza de la protección especial de Dios”.
Asimismo se puede citar el “collar de la libertad” vinculado con la independencia americana. Era propiedad de una bellísima condesa polaca que, en 1777, acudió a casa de Benjamin Franklin para tener noticias de su amante que luchaba bajo las órdenes de La Fayette junto con los insurrectos americanos. Ya tranquilizada sobre su suerte, se sintió tan feliz que regaló su collar de esmeraldas diciendo “he aquí 13 esmeraldas de talla cuadrada y 13 esmeraldas de ten forma de pera, una para cada una de las 13 colonias americanas”. Por último, durante el sacramento de Napoleón, el Papa VII puso en el dedo del emperador un anillo sello adornado con una esmeralda, única insignia que garantizaba algún vínculo entre el emperador y la Iglesia.
Mina y talla de la esmeralda
El primer descubrimiento de minas de esmeraldas se remonta a más de 4.000 años en Egipto. Se dice que la Reina de Saba sentía una pasión sin igual por el color de las esmeraldas y que los faraones debían su inmensa fortuna a las minas de esmeraldas ubicadas cerca del Mar Rojo, así como a las del Este de Asúan (también llamadas “minas de Cleopatra”).
Las esmeraldas más conocidas suelen provenir de: Colombia (mina histórica), de Brasil (del mismo nivel que las de Colombia) y de África (Zimbabwe, Tanzania, Sudáfrica, Zaire…). También existen minas en Afganistán.
La transparencia de las esmeraldas sólo se pone de manifiesto en las piedras de excelente calidad. Muchas veces habitadas por inclusiones diversas, estas marcas no constituyen un defecto sino que al contrario representan una marca de autenticidad que contrasta con las piedras sintéticas y de imitación. Pueden ser inclusiones líquidas, sólidas o gaseosas, escarchas que forman el “jardín” de la esmeralda.
Buscando el mejor rendimiento de masa, el lapidario tallará un prisma alargado en el color verde-azulado, en talla a grados y un prisma corto en el color verde-amarillento, y en talla de cojín o redonda para hacer hincapié en el aspecto cálido.
Las esmeraldas de la Casa Adamence
Las esmeraldas de la Casa Adamence han sido seleccionadas con sumo cuidado según los criterios siguientes:
- Todas han sido seleccionadas minuciosamente por sus criterios de colores y de calidad irreprochable.
- Todas han conservado su color de origen. Lo único que se les ha aplicado ha sido un proceso de relleno de fisuras con aceite natural incoloro para evitar las roturas en el momento de la talla. Se trata de un procedimiento inevitable admitido por las normas de gemología internacional.
- Todas se entregan junto con su certificado de laboratorio independiente IGI.
